Escuela Española de Esquí de Navacerrada

Clases Particulares Esqui Pequeños (4 y 5 años)

NIÑOS DE 4 Y 5 AÑOS

 

¿Se puede enseñar a esquiar a niños de 4 y 5 años? La respuesta es SI. Pero tenemos que tener en cuenta algunas cosas:

Si normalmente es importante que el niño vaya bien equipado con los niños de esta edad es vital; el niño no puede pasar calor, ni frío; tiene que sentirse cómodo, las botas no pueden hacerle daño ni quedarle demasiado holgadas, los esquís no pueden ser muy largos pero tampoco muy cortos; ha de llevar unas gafas de sol apropiadas para que el sol no le moleste ni le haga daño en los ojos; por supuesto crema de sol dada, ….

También debemos escoger bien el día y la hora. Si hace mucho frio se cambia la clase de día, lo mismo nos pasa con el viento. La nieve no puede estar muy dura por lo que debemos evitar las primeras horas de apertura de la estación porque por la noche la nieve se compacta y endurece y a lo largo del día según va aumentando la temperatura la nieve se transforma y está en mejores condiciones para los niños pequeños.

No podemos esperar que el niño pase esquiando el mismo tiempo que nosotros. En la escuela no cogeremos clases de niños de 4 y 5 años de iniciación de más de una hora. Normalmente el niño acaba cansado por el esfuerzo físico, la acumulación de sensaciones, …

Es muy importante que el niño vaya a la clase motivado, nunca obligado. Si no quiere venir nos avisáis con un par de horas y anulamos la clase. No pasa nada; queremos crear afición no quitarla. Es importante que antes de venir a esquiar el niño conozca la nieve, que haya jugado con ella, que se haya deslizado por ella con un trineo, que sepa que resbala, que está fría y húmeda, …

Si hemos hecho esto tenemos la mitad de la clase hecha. En la Escuela enseñamos a esquiar a los niños de 4 y 5 años con una ratio 1:1, es decir, un profesor – un alumno. De esta manera hacemos que el niño pase el menor tiempo posible en el llano haciendo desplazamientos que le resultan muy cansados y poco motivantes. En cuanto el niño ha tenido una pequeña adaptación al material y al medio el profesor lo sube a la pista y empiezan a esquiar.

En el 90% de los casos el niño no es capaz de sujetarse en la primera bajada pero, como el profesor va delante de él, dado la vuelta, esquiando hacia atrás, tienen contacto visual permanente, lo cual le transmite mucha seguridad al niño y, lo más importante, permite que el profesor sujete al niño y le vaya proponiendo ejercicios para que el niño descubra la clave para sujetarse y girar en la nieve.

Cuando conseguimos que el niño se sujete y gire en la nieve tenemos un esquiador más ganado para la causa; ya le hemos metido el gusanillo en el cuerpo, se desliza por la nieve, siente la velocidad, cada vez va más seguro, cada vez más motivado, … Ya le podemos ir metiendo por pistas diferentes, le podemos apuntar a cursillos con otros niños, le podemos proponer que salte, que gire rápido, que cante, que baile, … lo que quiera; a partir de aquí a divertirse.

En la mayoría de las ocasiones cuando un padre o una madre intentan enseñar a esquiar a sus hijos la cosa no funciona. Muchas veces la metodología y progresión no son las correctas y, además, el equilibrio entre exigencia del padre y respuesta del niño es difícil de conseguir. Sin embargo para nosotros es más fácil porque no existe una relación anterior con el niño.